3 días en la playa

Por fin ha llegado la famosa Golden Week, una de las festividades más importantes de Japón. No se celebran eventos especialmente relevantes, sino que la mayoría de japoneses aprovechan para viajar por Japón – y congestionar las carreteras, por supuesto-. Vamos, como Semana Santa.

En mi caso me propusieron un plan de naturaleza y duración poco definidos, basado en playa+acampar. Sin tener mucha idea de dónde me metía ni cuando qué día iba a volver a casa, acepté sin pensarmelo. Después de un par de horas en una furgoneta cargada de tablas de surf, llegamos a una playa al oeste de la prefectura, donde empezaron 3 increíbles días disfrutando de buena compañía y pasándolo bien: he hecho surf por primera vez en mi vida,  jugamos al frisbee, nos bañamos en el mar, nos pusimos morenos, nos quemamos, acampamos en el bosque, des-acampamos y acampamos en la playa porque el bosque estaba prohibido, hicimos hogueras, las saltamos, tocamos la guitarra, hicimos barbacoas, comimos malvaviscos (nubes) tostados en la hoguera, nos desplazamos a otra playa surfera, …

Lo mejor de dormir en la playa es que en Japón el sol sale a las 5, por lo que a las 7 de la mañana la luz te despierta. Gracias a ello, aprovechas el día, por lo que estos 3 días los he vivido como unas vacaciones en toda regla. Una de las mejores cosas que he hecho en Japón, aunque por supuesto no supera a la del Musical Genki

Anuncios

Mercado matutino y excursión

El sábado pasado fue un largo e increíble día de excursión. Para empezar, quedamos a las 5 de la mañana, cuando aún no han puesto ni las calles, y todavía es de noche. Nos dirigimos a 高知中央卸売り市場, el mercado de pescado al por mayor de Kochi. Ahí es donde los barcos  desembarcan la pesca de esa noche, y el pescado es limpiado, cortado y envasado para la venta a mayoristas, dueños de restaurantes, pescaderías…  Principalmente venden atún, atunes enteros de más de un metro de largo, de los que aprovechan todo. Así que después de dar una vuelta, compramos algo de pescado crudo, y nos fuimos a tomarlo para desayunar a un bar cercano. Acompañado de arroz, sopa de miso y té, por supuesto.

Ya amanecía y nos fuimos a una famosa playa de Kochi, Katsurahama (桂浜). Desde ella, la estatua de Sakamoto Ryoma observa un apacible océano pacífico, donde estuvimos un rato haciendo el cabra. Después de hincharnos a hacer fotos y limpiarnos la arena de los pies, cogimos el coche y nos dirigimos a nuestro siguiente destino: Umajimura (馬路村).

Dos horas después llegamos a Umajimura. Es un pequeño pueblo perdido entre montañas y ríos, donde apenas hay señales de tráfico o tiendas, y ni un semáforo. Ahí es donde por primera vez me bañé en un onsen, el baño-spa-aguas termales tradicional japonés. En este caso era un pequeño onsen, y barato (3 euros), donde si tenías mucho calor podías salir a la terraza al pie del río y disfrutar del paisaje. Sólo puedo decir… increíble.

Después de un merecido descanso, hicimos una pequeña excursión, subiendo una montaña por diferentes caminos entre los que había una pista americana en medio de la montaña.

A la vuelta, alquilamos unas bicis y dimos una vuelta por la zona, visitando una panadería famosa y una fábrica de yuzu. Toda esa zona es famosa por este cítrico, que aunque a simple vista parece una mandarina de naranjo borde, en verdad tiene un sabor intermedio entre lima, limón y mandarina. Se utiliza para especias, salsa y zumo, del cual pudimos degustar una botella gratis por haber hecho la visita.

Finalmente nos volvimos a casa, donde celebramos una fiesta nabe (estofado) acompañado de agua de Valencia. ¿Conoces una forma mejor de acabar el día?

Primeros días

Ya han pasado 3 días desde que llegué, y me lo estoy pasando genial. Resulta soprendente realizar actividades cotidianas como despertarse, leer los feeds del reader (geek, I know), salir de la ducha, etc. y al volver a conectar con el mundo pensar: “¡wow! ¡Estoy en Japón!

En estos días iniciales de papeleo siempre voy a todas partes con el resto de alumnos de nuevo ingreso, que son todos chinos. Y todos chapurrean el inglés con una pronunciación y un nivel peor que un niño pequeño… pero no de esos de Aprende Inglés TV, no. De los otros. Pero lo peor es que pasa lo mismo con la mayoría de japoneses, no saben crear una frase entera decente, así que al final acabo haciendo de traductor entre chinos y japoneses… Afortunadamente, me voy a apuntar a clases de inglés con profesor nativo, así al menos mi inglés sobrevivirá… como pueda, como El PenÚltimo Superviviente.

El clima es otro cantar. La época de monzones ya ha acabado, pero debido a un par que están azotando Indonesia, aquí sufrimos cierta influencia. Entre la humedad y las nubes, todos los días está lloviendo desde que llegué. el más hardcore ha sido hoy. He estado jugando con chinos y japoneses a básket, badminton y ping-pong -me he quedado flipado con el nivel de badminton que tienen, y eso que parecía un juego chorra-. Pues para volver, con los pantalones cortos de basket, me subido en mi superbici de paseo, conectado la dinamo, puesto el chubasquero, y con un diluvio de mil demonios he empezado a avanzar por la sutilmente iluminada carretera. Pero entre los 25º que hace y la sudada debido a las cuestas, la lluvia se agradece.

Fotos próximamente! (cuando me compre una cámara decente)

Llegar a Japón

Porque una cosa es volar hacia Japón, pero llegar a Japón haciendo 3 escalas es otro cantar. Cuando te preparas para estar horas y horas en diferentes aeropuertos, matando el rato con lo que puedes, hasta acabar tremendamente aburrido…

Se dice que en España somos más permisivos con el exceso de equipaje, pero en Valencia fué el único sitio donde me cobraron por ello. Ya en Milán, la primera escala, lo único interesante de las 4 largas horas pasadas allí fue encontrar internet en los baños, y comprobar que Lufthansa (agencia alemana) no me cobraba por exceso de equipaje. Además te tratan bastante bien, y te sirven cerveza alemana en el vuelo -mmm Warstenier- aunque creo que ofendí a la azafata, porque ante la pregunta de “la cerveza está fría?” me contestó secamente “Nosotros no servimos cerveza caliente” ¿humor alemán?

Una vez en Frankfurt llegué tan pronto que incluso ví atracar al avión que 5 horas después yo iba a embarcar. Ya es la 2ª vez que estoy en Alemania, y también otra vez durante 5 horas y en un aeropuerto. Fué interesante ver cómo trabajan los técnicos y reabastecen el avión (por decir algo).

Y por fin el gran viaje, el clásico con pantalla, mando propio y sistema multimedia. Además te ponían la vista de varias cámaras (abajo, arriba, delante) colocadas en el avión durante el aterrizaje y el despegue. 3 películas y varias siestas después, por fin llegué a Tokyo. A pesar del cansancio, es un auténtico shock cultural llegar a Japón, y practicar tus primeros pinitos reales en japonés para desenvolverte… porque en inglés lo llevas crudo, me costó 4 repeticiones entender a la chica de la aduana decir “university”, pronunciado “ianivaasizi”, tal cual…

Lo interesante de Tokyo es que no me aburrí, ya que tenía que cambiar de aeropuerto, de Narita (internacional) a Haneda (vuelos nacionales), y de nuevo volver a facturar. Por tercera vez. Resulta curioso ir en un vuelo donde eres casi el único caucásico rodeado de japoneses. Esperando en la zona de embarque, cotilleé los baños, y al lado de la clásica letrina japonesa había un moderno váter con botones, sensores y chorros. El ejemplo perfecto de cómo japón junta lo viejo y lo nuevo. Por supuesto, tuve que probarlo, fué toda una experiencia 😀

Después, mientras seguía esperando y cotilleando tiendas japonesas llenas de extraños productos y curiosos sabores, me compré… ¡mi primer meron-pan! (pan de melón) Con una textura de bollicao, dulce como un buen croissant, y un suave gusto a melón… おいしかった!(estaba buenísimo).

Finalmente, mi último vuelo ha sido rápido, porque al lado mío se sentó una americana (eramos los únicos no japoneses de todo el avión), y estuvimos de charreta todo el viaje. Una chica muy maja, podéis visitar su blog aquí.

Al llegar a Kochi, vino a recogerme Kiyooka-san, encarga de relaciones internacionales de la universidad, y me ha traído al dormitorio. Pero no acaba aquí la cosa, porque habían venido a verme al dormitorio Toshi-san y Yuki-san para llevarme a cenar por ahí. Acabamos en un izakaya (clásico bar japonés) donde nos descalzamos para comer y nos pusimos las botas, todo acompañado de una buena cerveza Asahi suupa dorai (super dry) ;P  Una cena divertidísima, pero extenuante debido al idioma y al cansancio.

Volando a Japón

Antes de empezar, dale al play, y deja la canción de fondo para leer este post. No mola tanto como la de liboh, pero tampoco está mal.

1.Kochi (こち) adv. l.  Aquí, en este lugar.

2.Kōchi (高知市) top. Ciudad capital de la isla de Shikoku, cuarta de las cuatro principales islas que forman Japón, siendo la más pequeña y menos poblada.

viajeY ahí es donde me dirijo hoy. Ahora mismo estoy saliendo de Manises y, dentro de 29 horas y 4 aviones llegaré a Kōchi, donde disfrutaré de una estancia de 6 meses en la Kochi University of Technology. Durante ese tiempo realizaré mi proyecto final de carrera, que estará relacionado con dispositivos multitáctiles y/o hápticos.

Dejando a un lado la parte académica-profesional (que tiene muy buena pinta, no lo voy a negar) es la primera vez que estoy tanto tiempo fuera de España, y tan lejos. Incluso hay quien lo llamaría “dejar el nido”: es el momento en que se vislumbran nuevos horizontes, inciertos, alentadores, prometedores, y variados. Pero también es el momento de mirar atrás y despedirte de la familia, de los amigos y de una vida que no sabes cuando volverás a ver, ni sabrás si todo seguirá como antes.

Pero sin tristeza no hay alegría, y me espera un país totalmente diferente al que conozco: nuevas y divertidas experiencias, amistades, viajes, emociones, oportunidades, … Un país donde hay pepsi sabor pepino y pan de melón, donde la gente va al parque simplemente a contemplar como caen las hojas de cerezo, donde la criminalidad es tan baja que ni los policías llevan pistola,  donde todo el mundo es amable contigo y te ayuda en lo que puede, donde la palabra crisis está compuesta por peligro+oportunidad, donde la gente sale los domingos a la calle disfrazada de cosplay, ….

En fin, que voy a aprovechar al máximo esta oportunidad y a pasarlo lo mejor que pueda. En cuanto llegue me compraré una cámara nueva e intentaré mantener el blog al día y subir foticos, para que sepáis que pasa por estas tierras.

Sayonara, baby!

33 grados

calor en moto

¡33 grados!¡Ahora mismo, en Valencia! Alguien debería prohibir esa temperatura.  Circular con moto puede llegar a ser infernal, sobre todo si llevas un casco integral, es decir, completo. Cuando te detienes en un semáforo, hace tanto calor que te molesta el sol en los brazos y te chorrea la frente. La única ventaja, aparte del tráfico, es que, cuando coges algo de velocidad, puedes disfrutar de la brisa relativamente fresca…  del polvo y de otras partículas que se te meten por los ojos. Ah no, no puedes cerrar la visera, porque entonces sí que te mueres de calor ¿Habrá cascos climatizados? La solución es ponerse gafas del sol, al menos detienen algo. 

El Misterio del Bujero

A veces me pregunto por qué extraño motivo a todos nos gusta enfrentarnos a los mecanismos de recuperación de nuestro cuerpo. ¿Quién no ha intentado alguna vez arrancarse una costra, tocarse un grano, quitarse “pielecitas” o meter el dedo en la llaga? Es un extraño y morboso instinto de anti-conservación, que secretamente disfrutamos y absurdamente ocultamos. Bueno, no todos, ¿eh? ¡Viva el gore!

Pero a lo que iba. Hay uno de estos mecanismos que me llama la atención, sobre todo por su desesperante lentitud: las heridas en la boca, llagas, aftas o como lo llaméis. Ya sea por el roce, la higiene, o algún sabor fuerte, todos las hemos sufrido. Y es que recientemente estoy sufriendo una, y además en la lengua. No se si alguna vez le has dedicado un rato a observarlas, pero las llagas en la superfície lengua son de lo más curiosas. No se forma una herida, sino que pasa por 2 fases muy curiosas:

-Fase 1: hinchazón. La/s papila/s afectadas se inflaman y engordan sobresaliendo por encima de las demás.

-Fase 2: Bujero. No tengo ni idea de como se pasa de la fase 1 a la 2, pero de repente te encuentras un agujero donde antes estaban esas papilas inflamadas.

Y un buen día, te levantas somnoliento, y al llegar al espejo buscas con ilusión y morbo ese pequeño y anormal agujero que tanto interés te causa pero, mágicamente, la llaga ha desaparecido y la zona está perfectamente reparada, como si nada hubiera pasado. La decepción de otra monótona mañana recorre tu cuerpo, mientras te consuelas con la esperanza de que, la próxima vez, quizás puedas resolver… ¡El Misterio del Bujero!