Año nuevo en Tokio

Hace unos días no tenía ningún plan para año nuevo, y planeaba pasarlo en la silenciosa y relajada campiña japonesa, en Tosayamada donde vivo. Pero “pensat i fet” voy a hacer un viaje relámpago con unos amigos a Tokio, y ahora mismo me encuentro en un bus camino a Shinjuku. Durante los próximos días haré turismo por una ciudad de 12 millones de habitantes, en la que se podría meter 3 Madrides y 3 Barcelonas, y aún quedaría espacio. Disfrutaré de templos shintoístas y antiguos palacios, de la Tokyo Tower, de la vista del monte Fuji desde los rascacielos de Shinjuku, del famoso cruce de Shibuya, o de las tiendas de electrónica y frikadas varias de Akihabara. Y por supuesto, no me perderé la vida nocturna de Roppongi.

Lo que aún no sé es cómo celebraré el año nuevo: ¿me tomaré las uvas para un próspero año nuevo? ¿o Toshi-koshi soba, en busca de una vida longeva? ¿Me iré de fiesta o visitaré el templo para escuchar el Joya no Kane, donde 108 campanadas eliminan los 108 defectos humanos? Y que no falte el o-Toso, el primer sake del año! Quizás haga todo a la vez, quién sabe. Porque en Tokio, la ciudad más grande del mundo, todo es posible…

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